sábado, 4 de marzo de 2017

Carta a mi madre

Mamá, ya sé que estás muy enojada porque me hice un tatuaje, ya sé que para ti es vergonzoso y casi repugnante que tu hija decida marcarse el cuerpo como hacen delincuentes, ladrones y personas de quienes tú tienes una mala idea. Pero te quiero contar que ese es precisamente el plan, que comprendas que no sólo personas "malas" deciden rayarse el cuerpo. De hecho, lo que realmente deseo es cuestionar tus conceptos de bueno y malo.

He vivido ya veintisiete años, de acuerdo a las pautas que me marcaron como bueno y malo. He procurado hacer lo que se me dijo, aun cuando tuviera que ser desleal a mis sentimientos más profundos. Y aún, he reventado en miedo, enojo, tristeza y sufrimiento, tú misma me viste llorando y hasta lloraste conmigo cuando me viste destrozada, desubicada, y perdida en ese arroyo de emociones terribles

Tú y las personas con las que crecí me dijeron explícita o tácitamente cómo debía ser mi vida y mis relaciones. Cómo debo vestir, cómo verme y claro, cómo NO debo verme, (por ejemplo con un tatuaje). Me “sometí” al sistema de reglas con el que creciste tú también  y mis antepasados, y esperé que por ser respetuosa de estas, mi vida sería plena y feliz.
Lamentablemente no fue así, entre más procuraba seguir las normas, más frustración podía acuñar también, pues estaba haciendo lo que me decían, pero para eso, muchas veces tenía que ir en contra de lo que yo sentía. 

Finalmente llegaron a mi vida las respuestas, definitivamente no era lo que yo esperaba, no era una solución simple o “bondadosa” sino todo lo contrario, comprendí que los límites de lo que me enseñaron como “bien” y “mal” chocan por completo al observar la verdadera raíz de mis pesares. He comprendido que mucho más allá de todos los códigos y normas morales y sociales, existe una forma de vivir más acorde a lo que soy, más en orden con lo que siento. 

Porque vivir en contra de lo que siento es no vivir. Porque ser lo que no soy ha sido mi más grande pecado.

Busqué desesperada encontrar el motivo de tanto desajuste en mi cuerpo, en mi pensamiento, en mi espíritu. No me juzgues mamá, consciente o inconscientemente estoy buscando probar opciones diferentes a las que tú probaste para alcanzar la felicidad. Empatiza un poquito conmigo mamá ¿cómo te sentiste cuando mi abuela te dijo que no podías tener un novio porque tenías que portarte "bien"? quisiste seguir su norma, pero tu cuerpo te indicaba que tenía ganas de acercarse a ese muchacho al que le gustabas, ¿por qué ibas a hacer un "mal" por permitirle hacerte sentir a gusto? Parece tonto ahora que recuerdas aquellos días en los que no podías vivir de acuerdo a tu deseo, pero ¡eso era!Era limitarte a vivir y a sentir por seguir normas que ni tú ni mi abuela comprendían. ¿En algún momento cuestionaste por qué estaba mal? Aquí viene implícita la clave ma, en CUESTIONAR, cuestionar todo lo que hasta este momento nos dirige en nuestras vidas y sobre todo, cómo esto nos hace sentir.

Mi tatuaje ma es apenas el comienzo de mi guerra contra ese sistema de normas morales que dejaron de funcionar en mi vida. Como dice un amigo, "el tatuaje es entendido como una forma de comunicación, que representa, que simboliza" y es que eso creo que es precisamente mi tatuaje, el primer símbolo de rebeldía contra lo que me dijeron que no debe hacerse y con lo que yo no concuerdo. Si dejas a un lado tus prejuicios, quizás podrías ver este arte tan bello con otros ojos, pienso que como hija tuya, la vida me envió precisamente para eso, para ayudarte a observar con otros ojos los paradigmas con los que vivimos. No quiero asustarte, pero mi tatuaje es pequeño e inofensivo comparado con la manera en que planeo destruir todo el sistema de creencias que me impone sometimiento como mujer y como persona.

Espero nunca dejes de amarme.






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