Ser mujer para mí es... una delicia, la energía femenina es una fuerza mágica que mueve al mundo de manera extraordinaria, decían las abuelas, "mueven más un par de tetas que uno de carretas", no me gusta el dichito, me parece una forma burda de hacer alarde de nuestro poder.
Sin embargo, en esto de ser mujer, no dejo de tener algo que reprocharle a mi sociedad, porque en mi calidad de fémina sigue habiendo un camino largo antes de conseguir disfrutar de mi vida con plenitud si que se me enjuicie por ello. Es cansado seguir tantas reglas ilusas.
Se me ha indicado cómo debo vestir, cómo debo verme de acuerdo a mi edad, de acuerdo a mi estado marital, cómo debe ser mi comportamiento. Siempre recatadas para no perder la compostura, siempre sumisas. Puedo ser cortés y sonriente, pero hay una línea delgada que puede convertirme en coqueta y ofrecida, inconscientemente recibo el mensaje de que es necesario dejar de ser encantadora. Yo creo que por eso, muchas mujeres se marchitan como las flores, por suprimir esa seducción desbordante.
Pero hay algo aún más grave, como mujeres se nos educa de manera firme sobre nuestra sexualidad. Los hombres comienzan su vida sexual "lo más pronto posible", la mujer debe esperar "lo más que aguante". Reflexionando sobre ese punto en que las mujeres al fin disfrutan de su sexualidad pensé en esto:
- Cuando llega la adolescencia, momento en que el cuerpo por naturaleza comienza a exigir el contacto se deberá contener para no transgredir normas morales. Quizás exista por ahí alguna muchacha que se atreva a desafiar estas reglas y se permita dar rienda suelta a sus instintos, puede que disfrute su sexualidad, pero existe la posibilidad de que inevitablemente se sienta incómoda porque se le dijo que es algo que debe hacerse hasta el matrimonio y el sentimiento de culpa le invada y no le permita disfrutar del todo.
- Si ya es adulta y no tiene pareja quizás pueda disfrutar del sexo ocasional, pero también existe la posibilidad de que se sienta utilizada porque se nos dijo que los hombres sólo nos "usan" para eso y aunque nosotras también lo deseemos, sigue siendo "incorrecto".
- Si tiene una pareja estable, quizás por fin encuentre plenitud con la pareja pero existe también la posibilidad de que la presión familiar o social por tener sexo extra marital le siga atosigando.
- Al casarse, habiendo ya cumplido con las leyes de Dios y del hombre, quizás al fin disfrute de su sexualidad, pero existe también la posibilidad de que el asunto se ponga monótono y el sexo se vuelva la obligación a cumplir con el marido.
- Ya llegando a los cincuenta, si está casada y ya se fueron los hijos, quizás se encienda la pasión, pero existe también la posibilidad de que luego de haber estado juntos tanto tiempo el entusiasmo haya terminado y el sexo se vuelva forzado o aburrido.
- Si a esa edad se está soltera, quizás finalmente pueda disfrutar de su sexualidad pues por fin no tiene que rendir cuentas a nadie, pero existe también la posibilidad de que se le haga sentir vieja y se le haga creer que a esa edad ya es "inapropiado" tener vida sexual activa.
Pero entonces pregúntome yo, ¿Cuándo una mujer experimenta su plenitud sexual?
Me entristece pensar que hay mujeres que nunca lo tendrán, me asustó una vez un artículo que decía que en México, sólo un 40% de las mujeres dice haber sentido un orgasmo. Mujeres que se casan, que tienen novio, pareja, esposo y hasta hijos quizás nunca experimenten un orgasmo, suena inaudito.
Sin embargo, no me extraña, se nos ha indicado que nuestro cuerpo es tan sagrado, que ni nosotras mismas tenemos permiso de tocarlo, mucho menos permitir que alguien más lo haga, nos hicieron creer que es algo "sucio", pecaminoso.
Mi pregunta es, ¿quién creó la idea de que el sexo es algo impuro, obsceno? Digo, sin ofender a ningún creyente, pienso que Dios nos dio unos ojos para ver, unas piernas para caminar, un estómago para digerir y también me dio un clítoris, su única función es darme placer por lo tanto no comprendo de dónde sacamos esa incongruente conclusión de que disfrutar de eso sea inmoral.
Urge abandonar los juicios que nos pisotean y nos someten de manera tan ruin. Hombres necesitan cambiar los estereotipos patriarcales que tienen a nuestras mujeres oprimidas. Tenemos madres, hermanas, hijas amigas, permitamos con respeto y con amor que se regocijen de amor y de placer sin enjuiciarlas o categorizarlas. Mujeres, el momento es ahora, no esperen a mañana, y por favor tampoco piensen que ya es demasiado tarde para vivir su sexualidad con plenitud. Vamos a tirar las culpas por la borda, a borrar prejuicios de nuestras mentes, nuestra salud física y mental dependen en gran medida del desarrollo de nuestra sexualidad.
Si están solteras tóquense hasta el cansancio, si no lo están, tóquense ustedes de todos modos, conózcanse y disfrútense al máximo y si están con su pareja experimenten todo lo posible, bailen, enloquezcan, reinvéntense cada día y nunca pero nunca más, se permitan aceptar que experimentar placer con su cuerpo está mal.
Muchos orgasmos para todas, las amo.
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