sábado, 8 de octubre de 2016

Confiar en la incertidumbre.


Hasta hace unos meses estaba en mi pueblo El Limón, trabajando para una compañía gringa como intérprete. Me pagaban un salario mucho más alto que el promedio y muy bueno para vivir en el pueblo donde el costo de vida es tan bajo, gastaba quizás un 30% del salario para solventar gastos del hogar. Trabajaba desde casa, sólo de lunes a viernes por las mañanas, era muy cómodo. Sin embargo, muy pronto comencé a sentirme insatisfecha, me gustaba mi trabajo pero me sentía atorada en algo que no era realmente lo que deseaba hacer y aunque estaba muy agradecida con la empresa por haber podido trabajar durante mi embarazo y después de dar a luz sin tener que separarme de mi hija, también era consciente de que ya no quería trabajar para ellos, sin embargo, no tenía el valor de renunciar, cuando pensaba en hacerlo terminaba por posponerlo siempre pensando en "ahorrar un poco más".

A principios de mayo, tuve la oportunidad de ir a Cherán Michoacán a un festival de medicina alternativa. Planeaba estudiar sobre plantas, sobadas ó temazcales sin embargo al llegar ahí vi que se ofertaba un taller de "Decodificación Neurobiológica" desde que vi eso, supe que era el curso que tenía que tomar. Fue un fin de semana tan corto pero tan largo a la vez, recibí información tan loca pero a la vez tan exacta que sentí que encontré un sin fin de respuestas a cosas que nunca antes había comprendido. Cómo funciona mi mente y sobre todo, el poder que tiene en lo que concibo como mi mundo, o mi realidad.

Fue un fin de semana fuerte para mí, en la noche del sábado entré a un temazcal que me removió hasta lo más profundo de mi alma, los personajes que formaban parte de cada detalle eran los perfectos para que comprendiera cosas. En cuanto entré al temazcal mi cuerpo comenzó a purificarse de la manera en que siempre lo hace, llorando, sacando lo que debe salir. Lloré y oré pidiendo ayuda para comprender esos sentimientos que hasta el momento estaban matándome, los cantos de las personas a mi alrededor retumbaban con fuerza hasta lo más hondo de mi. Cuando terminó el temazcal me sentí como nueva, supe que venían cambios a mi vida.

Al regreso, luego de aquel fin de semana transformador llegué a casa y me encontré con un correo electrónico de mi empresa pidiendo que firmara mi renuncia, al parecer habían escuchado a mi bebé llorando y esa era una buena razón para despedirme. Lo tomé con mucha calma, supe para mis adentros que yo misma inconscientemente había implorado por el despido. La mayoría de la gente tiene mucho miedo al cambio, nos acostumbramos a una rutina que se convierte en nuestra "zona de confort" pero si algún detalle va a cambiar, inmediatamente se activan temores cuando ni siquiera sabemos lo que viene, solo "suponemos" y casi siempre suponemos algo negativo.  Yo no lo vi así, al contrario, pensé "muy bien, estoy oficialmente despedida, me pregunto qué es lo siguiente que tengo que hacer".

Días después le propuse a mi pareja ir a vivir en los Estado Unidos por un tiempo, en Santa Cruz específicamente, un pueblo que para mí había sido siempre muy especial y deseaba que mi pequeña familia experiementara la vida en esa ciudad tan espiritual y hippie a la vez.
Estando en Santa Cruz, recibí un correo electrónico avisándome que había sido seleccionada para participar en una Cumbre de Paz en Africa, mi propuesta era hablar sobre cómo la meditación podría ayudar para conseguir la paz mundial con bases científicas de neurociencia. Parecía "imposible" que tuviera la "suerte" de conectar con esas personas y eventos, pero así era, estaba pasando.

Comencé a buscar boletos, el viaje sería un poco más complicado pues no planeaba viajar sin mi familia así que los gastos serían mayores, sin embargo sentía la entera confianza de que podía ocurrir y recordando siempre que mi mente es la única que delimita mis deseos comencé a crear mi plan. Un plan ambicioso, busqué boletos para Kenia y para India. ¿Pero por qué India? Se me había metido a la cabeza porque si mi pasión es aprender sobre métodos alternativos de sanación, tenía que visitar aquel país, como si algo hubiera allá para mí, para nosotros.

Los boletos no eran baratos y luego vino otro inconveniente, India solicita visas para personas de cualquier país y lo peor, la visa no se podría solicitar hasta un mes antes del viaje. Si yo esperaba hasta entonces para comprar los boletos, el precio se incrementaría y sería difícil pagar, sin embargo yo sentía desde lo más profundo de mi corazón que así tenía que ser. Consulté con mi pareja y aceptó tirar la moneda al aire conmigo, comprar boletos sin tener visa y arriesgar una gran cantidad de dinero basándonos en lo que mi intuición me decía. Compramos boletos, la verdad no tengo idea de dónde salió dinero para pagarlos, no sé de dónde nos alcanzó para vivir en Santa Cruz, para ahorrar para el viaje y hasta para pasear, pero así fue.  Me queda claro que cuando algo tiene que ocurrir, y uno se enfoca en eso, alrededor de nosotros simplemente ocurre lo que es necesario para que funcione todo.

Hoy más que nunca me siento la confianza de que lo que sea que vaya ocurriendo en mi vida, acontece por una razón, y aunque a veces siento temor o hasta rabia por cosas que ocurren, siempre concluyo que todo ocurre por alguna razón. Empieza a tener sentido eso de "aprender a fluir con el universo" de dejar de intentar controlar lo que ocurre a mi alrededor, porque solamente me desgasto, me estreso, me angustio, dejo de disfrutar el presente y finalmente siempre ocurre lo que debe ocurrir. Lo más importante es dejar de etiquetar los acontecimientos como "buenos" o "malos".  Simplemente amar la tristeza tanto como amamos la alegría, amar la soledad tanto como amamos la compañía, comprender que la oscuridad debe existir para poder valorar la luz y creo que eso finalmente es VIVIR CON PLENITUD.

Y pues nada, ya estamos a una semana exactamente de partir, alcanzo a sentir un poquito de temor por el viaje, pero sobre todo tengo la confianza de que voy siguiendo el camino indicado. Estoy contenta porque voy a conocer dos nuevos continentes, esta vez al lado de mi familia. Estoy emocionada de presentar a mi hija otros mundos, otras culturas, otras personas, deseo que disfrute tanto como yo.  Estaremos quince días en Kenia y luego un mes en la India, después regresaremos a casa. Todo me emociona, vamos a ver qué se nos sale de las manos y qué ocurre completamente diferente a lo planeado, I am open, (no tengo otra opción).

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